Bang Bang
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Tola en Chorrillos. El ICPNA expone su importante antológica. |
Lamento decirlo pero hay decisiones que resultan por lo menos cuestionables en las adquisiciones del Museo de Arte y su relación con la galería Revólver. Ahora viajaron a la feria ArteBa para adquirir obras de artistas peruanos –¿no hubieran podido hacerlo en Lima?– y curiosamente las únicas piezas compradas son de artistas del cartel de la mencionada galería. La adquisición de la obra de José Carlos Martinat, “Pinte Stereo”, fue un acierto gracias al aporte de Sergio Quatrini –papá del autor de “Chicha tu Madre”– quien la compró a la galería Leme de Sao Paulo. La otra fue una pintura de Giancarlo Scaglia, que por coincidencia fue exhibida en Revólver. Estoy convencido que si el mismo cuadro hubiera sido hecho por otro artista y exhibido en otra Galería el MALI se hubiera abstenido de comprarlo, porque francamente ese refrito de los perros colgados ha sido tratado hasta la saciedad entre nosotros. De esta manera se va poniendo en evidencia las estrechas relaciones entre una galería privada y un Museo, que debería crear su “Sala Revólver”.
Como ha ocurrido con los últimos remates del MALI, durante la actual gestión de Verme, el éxito de venta de Revólver fue similarmente notable, pues todo fue vendido en una feria que a diferencia de otros años no tuvo el éxito económico esperado. Cabría admitir que Revólver destacaba de la marcada mediocridad de la zona joven en la que se encontraba, lo cual es un esfuerzo de parte de una galería que aún no se inaugura en Lima y ya cuenta con una buena cartera de relaciones. Todo sería inmaculado si cualquier integrante de la directiva del museo comprase allí una obra para lucirla en su casa, pero como el MALI no es su coto privado lo que no pueden hacer es imponernos una visión sesgada de nuestro arte contemporáneo basada en afinidades electivas. Todos somos menos torpes de lo que ellos aparentan creer.