
Lo mejor y peor del mundo literario y escénico del año que termina.
Alturas y Caídas del 2008
 |
Soberbio Bruno Odar en rol de Salieri, en la obra Amadeus, del Británico. |
La publicación literalmente más explosiva del 2008 empieza, sin duda, con la siguiente frase: “En el cementerio de Montparnasse, a las seis de la tarde, Rachel sube a la tumba de Cesítar Vallejo y separa las rodillas”. Se trata de
Bombardero, inclasificable obra del inclasificable César Gutiérrez, que registró dos ediciones en un solo año; una ya de culto y lindando con la clandestinidad, y la otra comercial y por entregas con Editorial Norma. La presentación de esta última, incluso, sería transmitida on-line, en vivo y en directo, por medio del blog utero.tv.
Menos explosiva, pero no menos trascendente fue la aparición de La Iluminación de Katzuo Nakamatsu, alumbrado retorno de Augusto Higa con una historia en la que su protagonista se verá sometido a la marginación, la locura y el dolor antes de encontrar el ansiado satori en medio de parajes como Tacora, La Parada y el cerro El Pino.