Delitos y Verdades del Chuponeo
En estos días, la Dirandro se ha convertido en teatro de un contrapunto perverso de muchos escenarios. La policía antidrogas ha devenido agencia antiespionaje, por lo menos temporalmente, para investigar delitos que revelan otros delitos. En la edición anterior vimos que la investigación del chuponeo fue encargada oficialmente a la Dirandro por la Fiscal de la Nación, bajo la obvia influencia del presidente Alan García.
Toda la investigación previa a los arrestos fue hecha bajo tales niveles de secreto que ni el director general de la PNP, Mauro Remicio, ni el ministro del Interior, Remigio Hernani, supieron nada hasta después de las detenciones. Hernani tuvo que aceptar los hechos consumados. Fue su segundo contraste en ese ámbito, pues poco antes había fracasado –por intervención directa de Alan García– en el intento de remover al jefe de la Dirandro, general PNP Miguel Hidalgo. Como escribí la semana pasada, eso no quería decir que el ministro hubiera quedado “contento ni conforme”, sobre todo teniendo en cuenta su “elefantiásica memoria de agravios”.