La congresista se suelta el pelo y desvela su hasta hoy inédita faceta seductora. Es la elegida por nuestros lectores como la mejor vestida de la política peruana.
¡MAMA MÍA! La congresista, convertida aquí en toda una mamacita de la Patria. ¿Cuántos caballeros esperaron este momento?
Aunque nuestros especialistas en moda siempre la han jalado por su manera de vestir, con sastres algo añejos para su edad, en nuestra encuesta flash sobre las políticas mejor y peor vestidas abierta a los lectores vía página web, Facebook y Twitter, aprobó con sobresaliente y abrumadora mayoría. Voz del pueblo, voz de Dios. Es que la número 20 en la lista del APRA siempre tiene suerte en las encuestas, nacionales e internacionales, por su simpatía y seguro por su apoyo a la cultura y el deporte en el Perú.
Como ganadora del concurso, la esperaba una sesión de fotos. Valgan verdades, la señorita congresista no llegó muy producida que digamos: el cabello mojado, ni rastros de maquillaje y vestida como para salir a correr, con una camiseta del partido, leggins y zapatillas gastadas por sus rutinas a lo largo del malecón de Miraflores. Tras ella aparecieron el fotógrafo, el diseñador, el videasta y la maquilladora, empecinados todos en someterla a un severo cambio de look.
Luciana tiembla en medio de ‘la emboscada’, en parte porque no está acostumbrada a estos experimentos, en parte porque tiene mil cosas en la cabeza a una semana de la reñida votación.
Cuando se inicia la conversación, apenas empiezan a pintarle unas sombras oscuras en los párpados, no aparenta mucha comodidad. En ocasiones se queja, lagrimea cuando siente que el rímel está a punto de entrarle a los ojos. “¡Siento que me han delineado hasta el lente de contacto!”, exclama. Se tensa cuando la maquilladora se acerca con un peine en la mano –al tocar la melena, de súbito se asoma la leona que Luciana esconde bajo siete llaves, haciéndole honor al apellido– y cuando aparecen las pestañas postizas dice: “¡Basta ya, hoy no he venido a negociar!”. Pero sin darse cuenta, como jugando, empieza a relajarse y a soltar la lengua, y la chica seria entra en el juego, y bromea, y se divierte hasta que llega lo esperado: la belleza, no queda más remedio, empieza a aflorar.
¿Tensa, agobiada? ¿Es por la sesión de fotos o porque entramos a la última semana de campaña? –No, ¡para nada! Más que tensión, siento adrenalina y mucha emoción.
Parece que no estás acostumbrada a esto. ¿Te maquillas mucho? –No, la verdad que solo para ir a trabajar, en el auto de camino al Congreso. Algo muy suave, no estoy acostumbrada a producirme demasiado.
Bueno, al menos es por una buena causa. Te han favorecido las últimas encuestas… de moda y de política. –Es verdad, y agradezco mucho el apoyo de la gente. Me llena de alegría, aunque te confieso que me preocupa también, porque a raíz de los resultados en estas encuestas, las políticas, digo, me ha llovido de todo.
Esos ataques nunca faltan. –Pero no tienen fundamento, son acusaciones gratuitas y absurdas. Me han acusado de guardar propaganda en los almacenes del Congreso, cuando ni siquiera tenemos almacenes.
También hubo una encuesta en el diario español ‘20 minutos’ en el que saliste la segunda política más guapa del mundo, ¿recuerdas? –¡Y fue gracias a una foto de CARETAS! Mmmm… Es gracioso. Pero, ¿y qué?
¿Acaso no te sientes halagada? –Pues sí. ¿A quién no le gusta recibir un halago o que le digan algo bonito? Aunque, la verdad, no le doy ninguna importancia.
¿No te importa tu físico? –La verdad que no mucho… Pero no pasa de la anécdota.
Dime la verdad, ¿no crees que algunos varones votan por ti porque se sienten atraídos? –¡No, ni hablar! Quiero creer que votan por mis propuestas.
Bueno, tienes buena aprobación entre los jóvenes, seguro por lo que se ha hecho en estos años por la cultura. –Claro, pienso que compartimos el mismo lenguaje, los mismos intereses. Hay políticos que piensan que estos eventos culturales no son una prioridad, pero son una fuente de ingresos muy importante para el país gracias a los impuestos. Y nos sentimos orgullosos como peruanos de nuestra gastronomía, de Machu Picchu, del Nobel o la nominación al Oscar. Damos a conocer el Perú al mundo a través de su cultura y sus riquezas, y creo que hay que potenciar eso.
También es cierto que muchos jóvenes sienten rechazo por la política. –Me imagino que sí. Algunos habrán pensado que este ambiente es más fuerte que yo, que terminaré corrompida. Pero, a pesar de los momentos difíciles en los que pensé en tirar la toalla, aquí me tienen tratando de hacer un buen trabajo.
Si tanto te interesa el arte, ¿por qué no fuiste artista en vez de congresista? –¡Por qué no tengo el don! Créeme que lo he intentado…
¿En qué forma? –Me propuse aprender a tocar violín en el Conservatorio, ¡pero mis vecinos me mandaban a callar! Hasta ahora, cada vez que practico, me gritan por la ventana: “¡Maten a ese gato!”.
¿Qué haces en tus ratos libres? –Como cualquier persona, voy a conciertos, salgo con mis amigas. Pero a diferencia de ellas, no me da el cuerpo para quedarme hasta muy tarde. En resumen, no siento que haya dejado de hacer algo por mi trabajo.
¿Entonces qué es lo que más disfrutas? –Correr. Me encanta. Es un momento en donde estoy sola con mis pensamientos.
¿Qué tienes en tu playlist mientras corres? –Depende del ánimo… Si estoy cansada y me quiero poner pilas, me inyecto un reggaetón a la vena. Pero si estoy tensa y quiero estar informada, escucho RPP. También soy rockera, me fascina la banda argentina ‘Los piojos’.
¿Dime en qué concierto al que has ido en Lima, en pleno inspirador solo de guitarra eléctrica, has pensado: “Gracias a mí que están acá”? –¡Pucha, cómo voy a decir eso! ¡A ninguno!
Rectifiquemos la pregunta: ¿Cuál ha sido el mejor concierto al que has ido en Lima? –¡Metallica fue bravazo!
¡Wow, corazón de metalera! ¿Qué banda quieres ver en un futuro próximo? –Quiero que AC/DC venga al Perú. Vi su última gira en Buenos Aires y estuvo espectacular, pero no vienen aún. Será que todavía nos faltan cosas por hacer… No solo en el rubro de conciertos, sino también en, por ejemplo, en las escuelas de Bellas Artes...
Pasemos a tu femineidad. ¿Hablas de política en una cita? –Yo no soy la que trata primero el tema; son ellos los que al parecer se sienten obligados a conversar sobre eso.
Mejor llévalos al cine… –¡Jaja, para que se queden callados!
¿Tienes frivolidades como ir de compras o te sientes atraída por una marca de ropa en particular? –Me encanta ir a la playa, aunque no he podido ir desde que mi padre está en la cárcel.
¿Y eso qué opinión te merece? –Es mi padre y la familia es lo primero.
Pero a nivel político, ¿qué piensas de él? –Es muy difícil analizar políticamente a tu padre… Tenemos personalidades distintas. Recuerdo mucho su enfrentamiento con ‘Popi’: ¡jamás yo me atrevería a hacer una cosa así! (agarrarse a golpes con un adversario político). Él era una persona más mediática, yo soy más bien tímida. Yo creo que más que un trabajo de confrontación, hago una labor de propuestas, que me parece más constructivo.
Volvamos a hablar de tu corazón. ¿Estás sola o acompañada? –Por ahora estoy sola.
Se te ha vinculado con el chef James Berckemeyer. Confiesa, mujer. –¡Sí, pero solo es un amigo muy querido!
¿Has tenido pareja en estos cinco años en el Congreso? –Sí.
¿Y cómo soportan tus parejas a una mujer con tanto trabajo? –¡Si quieren estar conmigo, me tienen que soportar! Es parte del respeto que uno debe tener hacia su pareja. Siempre busco a alguien que no me corte las alas ni me limite… Tampoco es que haya tenido muchos novios.
¿No crees en el amor? –No es eso, lo que pasa es que si me enamoro busco algo serio y no algo para pasar el rato.
¿Te resulta difícil enamorarte? –No, soy romántica, aunque tampoco soy muy enamoradiza. Siempre ando tras la búsqueda de madurez…
¿Cuánto ha durado tu relación más larga? –(Risas)
Anda, dime. No me hagas poner la típica muletilla de ‘Risas’… –(Risas)
¿Te han soltado algún piropo en el Congreso? –¡Huy, los viejos verdes son los peores! Pero siempre con respeto, nunca se pasan de la raya. Siempre dicen “¡Qué guapa!” y cosas por el estilo.
Déjame decirte un piropo: estás quedando como la congresista más guapa y, después de estas fotos, ‘20 minutos’ se arrepentirá de haberte puesto en el segundo lugar de su encuesta. –¿En serio? Gracias, estoy tratando de verme a través de tus lentes pero no lo consigo.
¿Sabes que vas primera en nuestra encuesta de las candidatas mejor vestidas? –Oye, pero si ‘Ellos y Ellas’ siempre me chanca por mi look.
Es que siendo joven, no te vistes como una chica de tu edad. –Es que no es mi estilo ser una ‘hippie’. Siempre he sido formal, desde que entré a la universidad visto de sastre.
Pero tampoco es para que te vistas como Martha Hildebrandt, pues… –¡Oye, qué malo! Quiero mucho a Martha.
¿Eres muy conservadora? –¿Yo? ¡Cero conservadora! Pero me intimidan un poco las sesiones de fotos, te confieso. (Gabriel Meseth)